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Ácidos grasos

Los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (PUFA, abreviado en inglés), los omega 3, especialmente DHA (abreviación en inglés para ácido docosaexanoico) y EPA (abreviación en inglés para ácido ecosapentaenoico), y los omega 6, especialmente LA (Abreviación en inglés para ácido linoleico) y ARA (abreviación en inglés para ácido araquidónico) son ingredientes de gran importancia involucrados en varias funcionalidades. Los omega 3 y 6 están presentes en gran cantidad en el cerebro, siendo importante para su formación y funcionamiento. El desarrollo del cerebro en los seres humanos ocurre en la vida intrauterina, especialmente en los últimos tres meses, y durante el primer año de vida. Por lo tanto, es importante que en ese período todo haya un adecuado aprovisionamiento de omega 3 y 6, para garantizar la correcta formación cerebral y, consecuentemente, su pleno funcionamiento.

La omega 3 también contribuye a mantener los niveles sanos de triglicéridos, teniendo un impacto positivo en la salud cardiovascular. ANVISA aprobó esta alegación para la omega 3 proveniente de aceite de pescado, siempre que su uso esté asociado a una alimentación equilibrada y hábitos de vida saludables. El producto debe presentar como mínimo 0,1 g de EPA y / o DHA en la porción ó en 100 g ó 100 ml del producto listo para el consumo si la porción es superior a 100 g ó 100 ml.

En general, se recomienda para las poblaciones occidentales el aumento de la ingesta de omega 3, porque su dieta es rica en omega 6 y pobre en omega 3. Con eso, la relación omega 6: omega3 se sitúa en el rango de 20 a 10: 1, cuando lo ideal sería una tasa cercana a 1: 1 ó al menos 4: 1, tasa media de la población japonesa, cuya dieta tiene más pescados, mariscos y algas, ricos en omega 3. Por lo tanto, la forma más efectiva de mejorar la tasa de omega 6, omega 3, es aumentar la ingestión de omega 3, incluyendo en la dieta los suplementos y los alimentos considerados fuentes importantes de omega 3, como los ya citados peces, mariscos y algas, y otros como linaza y aceite de oliva y de canola.

La ingesta diaria de EPA y DHA recomendada por las agencias reguladoras y asociaciones varía de 0,25 g a 1g para adultos sanos y de 1g a 1,5g para adultos con enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares.